Segùn ellos eso los hace machos. Pero preguntame que tan machos eran cuando me lloraban en los pies que no los matara y yo solo pensaba que si le daba la oportunidad alguna el tipo no dudarìa en tumbarme los dientes.
Por eso ahora cuando veo un cabron, donde sea;en la calle, en la cantina,aquì en este cuarto,cuando regrese aca a ser otra vez sudaca, les veo sus caras y sus pinches portes,y pienso:
Cuantas lagrimas o chillidos echara este.
Cuantas veces mencionara a su madre aquel.
Cuanto tiempo tardara en desangrarse.
Carlos Zendejas